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DILE NO A LA PORNOGRAFÍA

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En la actualidad, estamos expuestos a un cactus venenoso llamado “pornografía”. Nadie es inmune a ser tentado por ella; ya que esta no hace distinción de edad, de credo o de posición. 

 

 

 

 

 

Es algo que se incrusta en ti de una manera muy sutil, la pornografía entra en tu vida como ese cosquilleo por ver cosas que te gustaría hacer, pero no te atreves a confesarlas. La gente lo considera como “normal” o como “algo que todos hacen”, entonces tratando de justificarse piensan que “es algo que dejó de ser malo” y que si no lo hacen “no están en onda”.

“…y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas” Juan 3:19 (LBLA)

¡Sabemos que está mal, pero continuamos haciéndolo! La oscuridad favorece a los hongos pues los ayuda a crecer y a hacerse fuertes. Por ejemplo, un fruto muy apetecible puede tornarse arrugado, maloliente, lleno de moho si es que es atacado por un hongo. Así también, la pornografía se desarrolla en lo secreto, en lo oscuro… Te aísla de tu familia y hace que pierdas tu fuerza ante la luz de Dios.

¡No permitas que ese hongo crezca y cree una bacteria que traiga enfermedad a tu alma y termine por matar tu espíritu!

¿Abrazarías un cactus? Así es cuando nosotros vivimos fuera de la voluntad de Dios y nos lastimamos.  ¡Duele! Se nos incrustan las espinas y somos nosotros mismos, quienes nos aferramos a experimentar la adrenalina del momento… que no necesariamente es lo que nos conviene.

“Hay cosas que hacemos que nos parecen correctas, pero que al fin de cuentas nos llevan a la tumba” Proverbios 14:12 (TLA)

La pornografía tuerce nuestra personalidad, nos hace ser distintos a lo que fuimos creados. Es decir, altera nuestro cerebro, cambia por completo nuestra conducta, nos hace sentir culpables y destruye nuestras relaciones más valiosas. Podemos haber sido inducidos a practicarla desde pequeños pero que continuemos haciéndolo no nos hace menos culpables, sino que acrecienta nuestros deseos por la misma y eso no está bien ante los ojos de Dios. La Biblia dice: “Recuerden que es pecado saber lo que se debe hacer y luego no hacerlo” (Santiago 4:17 NTV)

Ya no te hagas “el fuerte”, deja de caer en la trampa, tampoco hagas transas con la inmoralidad pensando que será un atajo para el placer pues quizá la factura de pago por tus malos actos no será inmediata, pero todo lo que hagas, repercutirá en tu vida y en tu familia. Alguien dijo: “Cuida tu reputación porque vivirá más años que tú”.

Yo te pregunto, ¿para qué esperar que sea demasiado tarde? ¿Por qué no cortar ya las cadenas que te tienen esclavo? Dios está poniendo letreros de alerta para que tengas precaución pues con la adicción a la pornografía tus sueños mueren.

La santidad no puede ser una sugerencia como los semáforos en Perú donde el rojo significa “Yo que tú, pararía” pero algunos quiebran el aviso de precaución y pasan, pero raspando. Cuando te llame la curiosidad por seguir adelante, no le contestes… haz que le responda la santidad que estás practicando.

Mi oración por ti hoy es que seas libre de esta prisión adictiva porque yo sé que tú no eres así, mi oración es que encuentres en Dios, la ayuda y el perdón que necesitas

“Que los malvados cambien sus caminos y alejen de sí hasta el más mínimo pensamiento de hacer el mal. Que se vuelvan al Señor, para que les tenga misericordia. Sí, vuélvanse a nuestro Dios, porque Él perdonará con generosidad. Donde antes había espinos, crecerán cipreses; donde crecía la ortiga, brotarán mirtos. Estas cosas le darán gran honra al nombre del Señor; serán una señal perpetua de su poder y de su amor” (Isaías 55:7, 13 NTV)

¿Qué debes hacer para salir de esta adicción?

Tú puedes salir de esto con la ayuda de Dios porque no hay profundidad más oscura de donde Él no pueda rescatarte, solo pide ayuda… Es decir que ¡tienes que hablarlo con alguien! Busca a tu pastor o a tu líder, a un consejero que te pueda apoyar.

El sexo es algo maravilloso, fue creado por Dios pero el diablo siempre quiere tergiversarlo y es así que vuelve impuro lo que es puro y viceversa. Recuerda entonces, el silencio te tortura mientras que el confesarlo te libera. Toda libertad tiene “un costo” y en este caso, el costo es el arrepentimiento y una firme convicción de cambio. Decide por la pureza sexual…

“Me negaré a mirar cualquier cosa vil o vulgar. Detesto a los que actúan de manera deshonesta; no tendré nada que ver con ellos. Rechazaré las ideas perversas y me mantendré alejado de toda clase de mal” (Salmos 101:3, 4 NTV)

Cuida tu corazón y repite estas palabras: “No pondré delante de mis ojos cosas sucias, haré todo lo necesario para mantener en pureza mis ojos y mis pensamientos”.

Es mejor arrancar y evitar música, películas, libros, revistas y programas de televisión que te atrapen en lo mismo, así como eliminar amistades… ¿Amistades? ¿A qué me refiero? NO yo sino la Biblia te da la respuesta pues ella nos indica de qué tipo de amistades debemos alejarnos totalmente.

“Gente malvada trata de arrastrarme al pecado, pero estoy firmemente anclado a tus enseñanzas” (Salmos 119:61 NTV)

Dios puede olvidar tu pasado, pero el o la que tiene que echarlo al mar del olvido eres tú, sino toda la vida permanecerás anclado a ese costal de culpabilidad que no te dejará avanzar.

“Pues su amor inagotable hacia los que le temen es tan inmenso como la altura de los cielos sobre la tierra. Llevó nuestros pecados tan lejos de nosotros como está el oriente del occidente. El Señor es como un padre con sus hijos, tierno y compasivo con los que le temen” (Salmo 103:11-13)

Cuando decidimos honrar a Dios con nuestras vidas, Él borra tu cuenta pendiente, te restaura y te brinda un nuevo amanecer. Dejarán de existir las oraciones sin estorbo, habrá paz y tranquilidad, pero esto sucederá solo cuando decidamos hacer las cosas por Él y para Él.

Escrito por:  Wenddy Neciosup de Reflexiones Cristianas

 

 

 
 
 

 
 
 

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